DEFENDER V8 CLASSIC: cuando el legado se viste de alto rendimiento

• Por: Bolivia’s Gentlemen / Fotografías Range Rover

El espíritu indomable del Defender clásico encuentra una nueva expresión estética y técnica. Land Rover Classic reinterpreta su ícono V8 con una paleta de colores y acabados inspirados en el radical Defender OCTA, uniendo herencia, personalización y potencia en una pieza de culto contemporáneo.

Un clásico que dialoga con el presente

Pocos vehículos representan con tanta claridad la idea de aventura sin concesiones como el Land Rover Defender. En su versión Classic V8, este todoterreno vuelve a ocupar un lugar privilegiado dentro del universo del lujo automotriz, ahora con una propuesta que establece un vínculo directo con el Defender OCTA, la interpretación más extrema y sofisticada de la familia actual.

Desde Land Rover Classic el departamento oficial encargado de la restauración y personalización de los Defender históricos surge una visión precisa: permitir que el Defender clásico dialogue estéticamente con el presente sin renunciar a su carácter original. El resultado es una reinterpretación que respeta la silueta y el ADN del modelo, incorporando una nueva dimensión de diseño y acabado.

Colores con carácter: la influencia OCTA

La inspiración visual proviene directamente del Defender OCTA y se traduce en una paleta ampliada de colores exteriores que refuerzan la personalidad del V8 Classic. Tonos como Cobre Petra, Verde Feroe y Azul Sargazo se suman a opciones de fuerte presencia como Negro Narvik, Negro OCTA y Blanco Patagonia, ampliando las posibilidades de personalización con una identidad contemporánea y poderosa.

Cada unidad recibe un tratamiento artesanal en el taller de pintura, donde el proceso prioriza la precisión, la profundidad del color y la perfección del acabado final. Los clientes pueden optar por superficies brillantes o por un exclusivo acabado satinado, desarrollado para armonizar con el lenguaje visual más robusto y técnico del Defender moderno.

Artesanía interior a medida

El trabajo de personalización no se limita al exterior. Por primera vez en el Defender Classic, el interior puede configurarse con materiales y combinaciones cromáticas alineadas al espíritu del OCTA. Se incorporan nuevas opciones de tapicería, como Ultrafabrics™ en tonos Verde Caqui, Nube Claro y Lunar, además de cuero semianilina en Siena Tostado o Ébano.

La experiencia se eleva aún más con asientos deportivos Recaro calefactables, tapizados a mano, y la posibilidad de replicar con absoluta precisión la distribución de colores en el volante, la consola, el salpicadero, el techo y los paneles de puertas. Cada habitáculo se convierte así en una pieza única, concebida en estrecha colaboración con el equipo de diseño de Land Rover Classic.

Potencia V8 y conducción refinada Bajo el capó, el Defender Classic V8 mantiene intacta su promesa mecánica. Cada unidad parte de un vehículo donante cuidadosamente seleccionado, completamente restaurado y actualizado con un motor V8 de 5.0 litros que ofrece una entrega contundente y un carácter sonoro inconfundible.

La experiencia de conducción se completa con una transmisión automática de ocho velocidades, un sistema de suspensión especialmente desarrollado, una dirección revisada y un conjunto de frenos de alto rendimiento. El resultado es un Defender que conserva su rudeza legendaria, pero suma una conducción más precisa, estable y refinada.

Personalización sin límites

El programa Works Bespoke permite que cada Defender Classic V8 sea configurado como una verdadera extensión del estilo de su propietario. Desde opciones de iluminación y tecnología hasta una amplia selección de llantas y accesorios listos para la aventura, cada detalle refuerza la noción de exclusividad y autenticidad.

No es necesario poseer un Defender OCTA para acceder a esta experiencia: el Classic V8 se sostiene por mérito propio, como una reinterpretación moderna de un ícono eterno.

Un ícono que evoluciona

El Defender V8 Classic no busca competir con la tecnología más avanzada ni con las tendencias de electrificación del presente. Su valor reside en otra dimensión: la de un objeto emocional, construido con artesanía, carácter y una profunda conexión con la historia del todoterreno.

En esta nueva etapa, el Defender demuestra que el legado no está reñido con la evolución. Al contrario: cuando se aborda con respeto y visión, el pasado puede convertirse en la forma más sofisticada de mirar hacia adelante.