• Por: Daniela Coronado
La decoración de la mesa de Navidad y Nochevieja ha dejado de ser una tarea puramente doméstica para convertirse en una verdadera disciplina de diseño efímero.
Al cierre de 2025, el arte del tablescaping se consolida como uno de los lenguajes más refinados de la hospitalidad contemporánea. Según los informes de tendencias de los principales referentes internacionales en decoración, las mesas de este fin de año se definen por una combinación equilibrada de sostenibilidad, maximalismo curado y sofisticación técnica.
El tablescaping es el arte de diseñar y organizar una mesa de forma creativa y estética para elevar la experiencia de una comida o celebración. El término surge de la unión de las palabras inglesas table (mesa) y landscaping (paisajismo), y expresa una mirada integral donde cada elemento desde la vajilla hasta la iluminación cumple un rol narrativo y sensorial.
La influencia de las autoridades del diseño
Para entender qué marcará pauta en los hogares más elegantes del mundo, es indispensable observar a los grandes curadores del estilo. Architectural Digest (AD), referente indiscutible del sector, ha señalado que 2025 es el año del “lujo sensorial”. Según sus especialistas, la mesa debe estimular el tacto tanto como la vista. Esto se traduce en el uso de materiales nobles como mármol, piedra natural y maderas de vetas profundas, dejando atrás superficies sintéticas o excesivamente pulidas que dominaron temporadas anteriores.
En la misma línea, Elle Decor destaca la vigencia del “maximalismo curado”. Lejos del exceso caótico, esta tendencia propone que cada objeto tenga un propósito y una historia. Regresan las vajillas heredadas y piezas con valor emocional, ahora combinadas con cubertería de líneas contemporáneas en acabados PVD negro o cobre mate, generando contrastes sutiles que rompen la rigidez del protocolo clásico.
Maison&Objet y la sostenibilidad estética
La última edición de la feria Maison&Objet en París termómetro global del interiorismo dejó clara una premisa: la naturaleza es la gran protagonista. Ya no se trata solo de sumar flores, sino de integrar el paisaje invernal en la mesa. Centros de mesa con musgos vivos, ramas de pino natural, bayas silvestres y granadas maduras dominan las propuestas actuales.
Este enfoque responde no solo a una búsqueda estética, sino también a una conciencia ecológica cada vez más presente. Se priorizan elementos reutilizables, orgánicos o compostables, reduciendo el uso de plásticos y decoraciones de un solo uso, sin renunciar al impacto visual.
Paletas cromáticas: más allá del rojo y el verde
Aunque la tradición sigue siendo un pilar, Vogue Living apunta hacia una evolución cromática más sofisticada para las cenas de fin de año. La paleta protagonista de esta temporada se aleja de los brillos estridentes para abrazar los llamados “tonos joya”. El azul medianoche, el verde esmeralda y, de forma inesperada, el marrón chocolate se posiciona como bases ideales para manteles de lino pesado y textiles nobles.
Estos colores profundos crean un fondo teatral que realza la cristalería, la cubertería metálica y los reflejos de la luz, aportando dramatismo y elegancia sin caer en la ostentación.
La iluminación como elemento arquitectónico
Existe consenso entre los principales medios especializados: la iluminación es clave. Las luces cenitales intensas quedan relegadas, dando paso a una iluminación multinivel pensada para crear atmósferas íntimas. Candelabros de inspiración escandinava, velas de cera de abeja en distintas alturas y pequeñas lámparas LED inalámbricas de diseño minimalista se distribuyen a lo largo de la mesa.
El resultado es un ambiente cálido y envolvente, diseñado para acompañar largas conversaciones y celebraciones pausadas, donde la mesa no solo se observa, sino que se vive.








