• Por Daniela Coronado / Fotografías Limbergh Ibáñez / Alejandro Paku Céspedes
Tras una intensa gira europea, el guitarrista boliviano reflexiona sobre su evolución artística, la búsqueda de nuevos lenguajes sonoros y el desafío de llevar la guitarra más allá del escenario tradicional. Entre la técnica clásica, la música cruceña y una nueva exploración audiovisual, Piraí Vaca revela una etapa creativa que amplía los límites de su arte.
1. Tras su reciente tour por Europa 2025, ¿con qué sensaciones regresa y qué reacciones encontró en el público europeo?
Regreso con el corazón henchido y lleno de agradecimiento, porque la gente es muy cariñosa conmigo. Mi vida es una sola preparación; siempre estudio lo necesario para interpretar una obra en su mayor esplendor y estoy dispuesto a entregar lo mejor de mí. La gente percibe eso, ya sea en Bolivia, China, Alemania o Corea. Esa respuesta emocional me recarga y me hace sentir profundamente agradecido con el universo. Siempre es bueno partir, pero también es muy bueno regresar.
2. ¿Cuáles son los pilares de su trabajo para este año y su hoja de ruta en los próximos meses?
Hay dos constantes en mi agenda: el primer semestre se sitúa en Latinoamérica específicamente en Bolivia, con una gira por los nueve departamentos y el cierre del año en Europa, durante noviembre y diciembre.
Este 2026 me siento especialmente feliz porque vamos a producir diez videoclips con la música que he estado tocando durante los últimos tres años. Es una nueva fase centrada en la guitarra electroacústica con cuerdas de metal y pedales de efectos. Además, cumpliré un anhelo de años: un disco entero de música cruceña adaptada para guitarra sola. Ya tengo los arreglos; son técnicamente complejos, pero sé que llenarán de regocijo el corazón de los cambas y de todos los bolivianos.
3. ¿Tiene previstas colaboraciones con otros músicos o artistas de otros géneros?
Soy solista por vocación; la guitarra, al igual que el piano, permite sostener un concierto entero en soledad. Sin embargo, ha crecido en mí el interés por un sonido más potente, algo que solo se logra en grupo. Actualmente trabajo en una canción de Javi Elías, a quien admiro mucho, que verá la luz este año. También tengo una colaboración pendiente con Vaccix. El tiempo me aprieta, pero estoy decidido a concretar estos encuentros creativos.
“ Mi vida es una sola preparación: siempre estudio lo necesario para interpretar una obra en su mayor esplendor.”
Dinámica inteligente: precisión al milímetro
Para mí es un gran reto. Puedo conmover a un teatro lleno de 500 personas, pero si me pones un micrófono o una cámara delante empiezo a “zapatear”; me siento incómodo. Es un conflicto que, tras 30 años de carrera, aún me cuesta superar.
Por eso, en esta oportunidad estamos trabajando en videoclips con una dimensión teatral. No quiero que solo se vea a Piraí tocando, sino que existan elementos visuales que complementen la música. En mi antigua visión de guitarrista puramente clásico esto no encajaba, pero ahora me interesa expandir esa narrativa visual.
5. ¿Cómo logra equilibrar la emoción, el raciocinio y la metafísica en el escenario?
Escojo mi repertorio con una conciencia clarísima; armar un programa es un arte. Me aseguro de que haya amor, bravura, introspección y algo que “te vuele la cabeza”. Existe una dramaturgia y una organización en el orden de las piezas. Ese rigor intelectual y el análisis lógico me permiten luego soltar la emoción y la metafísica en el escenario sin que una opaque a la otra. Mis programas tienen una teatralidad que creo que me distingue de otros músicos.
“La música académica y la popular no están separadas: ambas alimentan mi mundo musical.”
6. ¿Se siente un embajador de la técnica clásica o un traductor de la esencia boliviana?
No lo veo como una dicotomía. La música académica y la popular aportan distintos nutrientes. Me emociono igual con Bach y Beethoven que con el pop, el rock o la música cruceña. Mi mundo musical simplemente se ha expandido. Cuando toco música cruceña utilizo la guitarra clásica; cuando hago mis otras giras empleo cuerdas de metal. Cada estilo me entrega algo distinto que enriquece mi vida, como disfrutar de una limonada o de una sopa de maní. No hay división, solo emoción.
7. Sobre su entorno íntimo, ¿cómo vive su faceta de padre y la influencia del arte en sus hijos?
Vivo un apego extraordinario hacia mis hijos. Con Altasor (7 años) experimento un amor que aún me sorprende, como si fuera la primera vez. Mi hija Casiopea (18) está en Alemania realizando una pasantía en un teatro y quiere estudiar actuación o moda.
En casa se respira arte. Son nietos de Lorgio Vaca, uno de los artistas plásticos más importantes del país, e hijos de una madre dedicada al teatro y de un padre músico. El legado está ahí, pero ellos tienen total libertad: que hagan lo que les dé la gana, lo que los haga felices. El tiempo dirá a qué se dedicarán.
“Quiero que los videoclips no solo muestren a Piraí tocando, sino que construyan una narrativa visual alrededor de la música.”
8. ¿Qué le diría al Piraí que comenzaba en el conservatorio sobre la soledad y la recompensa del músico?
Le diría que esa obsesión es necesaria. En mi época de competencia en Europa estudiaba 14 horas al día; solo comía, hacía ejercicio y tocaba. Jamás lo sentí como un sacrificio: era una pasión irrefrenable.
Hoy mi conflicto es distinto: es el conflicto con el tiempo. Mi trabajo es solitario y me gusta estar encerrado en mi estudio, pero ahora quiero más tiempo con mi hijo. Es una dicotomía constante, como la de un equilibrista: si te vas mucho hacia la derecha, tienes que compensar hacia la izquierda para no caerte.
“Mis programas tienen dramaturgia; hay amor, bravura, introspección y algo que te vuela la cabeza.”
9. Si su música fuera un lugar físico, ¿cómo sería ese espacio?
Sería un lugar donde la mente comprende y el corazón vive. Aunque parezca que tengo un “caparazón” fuerte, soy extremadamente sensible. Mi espacio sería uno donde hay vida, color, sorpresa y un arcoíris. Sería un lugar donde se disfruta tanto de la emoción desbordada como de la organización perfecta.
“Mi música sería un lugar donde la mente comprende y el corazón vive.”








