LA PASIÓN POR EL AUTOMOVILISMO: una tradición familiar que trasciende genera

En Bolivia, el automovilismo no es solo un deporte, es una pasión que ha logrado trascender generaciones. Marco Bulacia, uno de los pilotos más reconocidos del país, es un claro ejemplo de cómo esta pasión puede consolidarse como una tradición familiar. Con una exitosa carrera en el rally y una vida dedicada al automovilismo, Bulacia ha logrado transmitir su amor por el volante a sus hijos, quienes siguen sus pasos en el mundo de la competencia. En esta entrevista, nos comparte su experiencia como padre y piloto, y reflexiona sobre la importancia de la familia en este deporte.

Con más de 15 años de experiencia en el rally boliviano, Bulacia ha logrado numerosos éxitos en su carrera, incluyendo un puesto 14 en la general del Dakar en su octava participación y el título de subcampeón sudamericano de rally. Sin embargo, su mayor logro es ver a sus hijos seguir sus pasos en el mundo del automovilismo.

PASIÓN QUE SE HEREDA

La historia de los Bulacia es testimonio vivo de cómo las pasiones más intensas suelen transmitirse sin necesidad de palabras. “Mis hijos crecieron viéndome correr y se apasionaron por el deporte de manera natural”, explica Marco. No hubo imposición ni presión, solo el ejemplo constante de un padre entregado a su vocación. La mayor satisfacción de Bulacia es ver a sus hijos convertirse en pilotos exitosos. “Es hermoso ver a tus hijos tener la misma pasión que vos”, afirma. Sin embargo, su mayor desafío es apoyarlos para que sean mejores pilotos. “Mi principal desafío es no fallarles”, afirma.

UN CAMINO DE ESFUERZO Y VALORES COMPARTIDOS

Para los Bulacia, el automovilismo nunca ha sido una actividad individual, sino un proyecto familiar. “Este es un deporte que se vive en familia desde el primer momento”, enfatiza Marco. Las competencias, los entrenamientos, la preparación de los vehículos y hasta las celebraciones se convierten en experiencias compartidas que fortalecen los lazos familiares.

Este enfoque ha permitido a Marco inculcar en sus hijos valores fundamentales como la constancia, la perseverancia y el trabajo disciplinado. “En el automovilismo no existen los atajos. Cada victoria es resultado de horas de preparación, sacrificio y determinación”, explica. Lecciones que, según él, trascienden las pistas y se convierten en principios de vida.

EL APELLIDO QUE ES SINÓNIMO DE RALLY

Con el paso de los años, el apellido Bulacia se ha convertido en referente indiscutible del automovilismo boliviano. “Bulacia ya es considerado un apellido tuerca”, comenta Marco entre risas. “Cuando se menciona nuestro nombre, la gente inmediatamente lo asocia con el rally, con la pasión por los motores”. Este reconocimiento, lejos de ser motivo de vanidad, representa para él una responsabilidad: mantener en alto un legado construido con esfuerzo y dedicación.

En el mes del padre boliviano, Marco reflexiona sobre este legado con especial emoción y rememora una anécdota particularmente significativa: “Una de las experiencias más hermosas que hemos tenido como familia fue cuando corrimos juntos la integración del oriente. Cada uno de nosotros tuvo la oportunidad de ganar en nuestras respectivas categorías y subimos los tres al podio en primer lugar”. Esta anécdota es un ejemplo de la pasión y la dedicación que la familia Bulacia tiene por el automovilismo y nos recuerda que las grandes pasiones cobran un significado especial cuando se comparten.

En las polvorientas pistas del rally boliviano, el rugir de los motores no solo evoca competencia y adrenalina, sino también el legado de un padre ejemplar. Con pasión y dedicación, Marco Bulacia no solo forma campeones, sino que inspira a sus hijos y a las nuevas generaciones a seguir sus huellas.