MARÍA JOSÉ RIBERA y su enfoque del bienestar integral

MARÍA JOSÉ RIBERA y su enfoque del bienestar integral

MARÍA JOSÉ RIBERA y su enfoque del bienestar integral

Por Nathalia Sejas / fotografía Daniel Gonzales

Cuando María José Ribera saltó a la piscina olímpica de París en 2024, no solo representaba a Bolivia: llevaba años demostrando que estar bien es una decisión tan exigente como nadar los 50 metros libres. Con un tiempo de 26,07 segundos, logró la mejor posición histórica para una nadadora boliviana en unos Juegos Olímpicos. Esa marca no fue casualidad: fue el resultado de un equilibrio deliberado entre cuerpo y mente.

Desde los 7 años, Ribera encontró en la natación un remedio para el asma. Cuatro años después, ya comenzaba a figurar en competencias sudamericanas. En 2024, se colgó el oro en Cartagena en los 50 m libres, asegurando su clasificación olímpica. Ser abanderada en París, volver al alto rendimiento a solo meses de haber dado a luz, y posicionarse como la mejor del país, no son hechos aislados: son parte de una historia de constancia, apoyo familiar y resiliencia.

Además de los logros también nos habla de la importancia de priorizar el bienestar físico y mental. Ribera lo comprendió cuando la preparación para París se volvió una carga emocional difícil de manejar. Reconoce que la presión fue tan fuerte que terminó por saturarla. Fue entonces cuando pidió ayuda y comenzó a trabajar con una psicóloga deportiva. Aprendió a disfrutar nuevamente del proceso y a recuperar el control emocional, lo que impactó directamente en su rendimiento deportivo.

Redefiniendo el bienestar integral

El bienestar integral es un concepto que une tres dimensiones fundamentales: la física, la mental y la emocional. No se trata solo de estar sano o libre de enfermedades, sino de cultivar un estado equilibrado donde el cuerpo funcione bien, la mente esté clara y las emociones se manejen con inteligencia.

En el deporte de alto rendimiento, como el que practica María José, estos fundamentos son imprescindibles. Sin una mente estable, el cuerpo puede rendir menos o incluso lesionarse por estrés. Sin cuidar las emociones, la motivación se pierde y con ella los resultados. Por eso, el entrenamiento físico debe ir acompañado de técnicas para el manejo del estrés, el enfoque mental y la regulación emocional.

Rutinas mentales que recargan y potencian

María José Ribera aplica tres herramientas clave que le han permitido competir con enfoque y estabilidad emocional:

1. Meditación diaria, para silenciar el ruido. Puede usarse al despertar o antes de entrenar, para despejar la mente y empezar con claridad

2. Visualización antes de cada prueba, imaginando cada brazada y cada giro. Este ejercicio ayuda a anticipar sensaciones y reforzar la confianza.

3. Ejercicios controlados de respiración, para liberar tensiones y regular la presión previa a la salida. Son breves, pero efectivos para estabilizar el cuerpo y la mente en momentos críticos.

Estas prácticas no solo sirven a atletas profesionales, sino que pueden aplicarse en la vida diaria. La meditación ayuda a reducir la ansiedad, la visualización a preparar proyectos o presentaciones, y la respiración a manejar momentos de estrés, como una entrevista o un examen.

Un legado que trasciende la natación

Al lograr la mejor posición olímpica para una nadadora boliviana, Ribera no solo demostró que se puede competir en igualdad de condiciones, sino que también dejó claro que la preparación emocional es fundamental para sostenerse en la alta competencia. Su historia marcada por la maternidad, los desafíos y el esfuerzo constante es prueba de que el bienestar integral es una herramienta de cambio.

Hoy, María José proyecta seguir compitiendo, cumplir nuevos objetivos e incluso explorar disciplinas como el triatlón. También se plantea acompañar a nuevas generaciones, compartiendo lo aprendido para que otros atletas no enfrenten solos los desafíos del alto rendimiento.

Un mensaje para quienes enfrentan sus propias pruebas

A los jóvenes bolivianos, dentro o fuera del deporte, María José les recuerda que la constancia y la fe en uno mismo son más poderosas que cualquier obstáculo. “No importa cuán difícil sea el camino: lo importante es no rendirse, seguir avanzando con coraje, con el corazón firme y la mirada en alto”. Su historia es una invitación a cuidar la mente, el cuerpo y el propósito, como pilares de una vida con dirección.