• Por: Daniela Coronado / Fotografías Archivo
Cuatro madres comparten los desafíos, aprendizajes y alegrías de criar gemelos, mellizos y trillizos, una experiencia que transforma la vida y demuestra que el amor nunca se divide, sino que se multiplica.
Ser madre cambia la vida de cualquier mujer. Pero cuando llegan dos o tres hijos al mismo tiempo, la experiencia adquiere una dimensión completamente distinta. La rutina se convierte en una verdadera operación de logística, las noches parecen más largas y cada decisión debe tomarse pensando en varios niños a la vez. Sin embargo, entre el cansancio, los retos y los inevitables momentos de incertidumbre, hay algo que también crece: el amor.
Las historias de Fabiola Arias Becerra, Daniela Ávila Funtovich, Valeria Jurfest Teodovich y María Fernanda Peinado tienen contextos diferentes, pero comparten una misma realidad. Todas han descubierto que la maternidad múltiple exige más organización, más paciencia y más energía, pero también regala momentos únicos que difícilmente pueden compararse con ninguna otra vivencia. Además, todas son mujeres profesionales que han logrado equilibrar la crianza con sus proyectos personales y laborales, demostrando que la maternidad no ha significado renunciar a sus sueños ni a sus metas.

MATERNIDAD MÚLTIPLE: cuatro historias de vida, fuerza y aprendizaje
Daniela Ávila Funtovich: Una mamá todoterreno | Licenciada en Ingeniería Comercial – Gerente en Banco Unión
Para Daniela, la maternidad múltiple es un proceso intenso y de enorme carga emocional. Es mamá de los mellizos Carlitos y Albertito, de seis años.
“Es un caos maravillosamente hermoso. Sentir tres corazones latiendo a la vez el mío y el de cada uno de ellos es pura magia.”
El camino no estuvo libre de dificultades. Recuerda especialmente la pandemia del COVID-19, cuando sus hijos eran prematuros.
“Mi mayor reto fue atravesar la época del COVID con mellizos prematuros. Sin una red de apoyo no lo habría logrado; mi esposo y mi mamá fueron pilares fundamentales.”
También destaca un momento clave: el día en que pudo salir sola con ambos niños, hecho que marcó su percepción de fortaleza personal. Hoy, su mayor satisfacción es verlos crecer y desarrollar su propia identidad.
“Mi alegría diaria es verlos ser ellos mismos: tan iguales y, al mismo tiempo, tan distintos.”
Para Daniela, la crianza múltiple implica aprender a reconocer diferencias y necesidades individuales desde el inicio. A otras madres les recomienda confiar en sus capacidades, apoyarse en su entorno y mantener una buena organización de las rutinas, herramienta fundamental para transitar los primeros años con mayor tranquilidad.

MATERNIDAD MÚLTIPLE: cuatro historias de vida, fuerza y aprendizaje
Fabiola Arias Becerra: La aventura de maternar mellizos | Departamento de Logística en Gravetal Bolivia S.A.
Para Fabiola, la maternidad múltiple ha transformado por completo su vida. Es mamá de los mellizos Agustina y Samuel, quienes cumplirán cuatro años en julio.
“Ser mamá a mis 42 años no fue tarde; fue perfecto para mi historia. Ser mamá múltiple es aprender a multiplicar todo: el cansancio, la logística, pero sobre todo el esfuerzo. Es elegir sin querer elegir y hacer malabares con dos cuerpos y un solo corazón.”
Criar mellizos implica sostener, abrazar y contener a dos niños al mismo tiempo. Fabiola describe este camino como una constante dualidad entre la exigencia y la fortaleza. Reconoce que hay momentos en los que siente que las manos no alcanzan y que el cuerpo llega al límite, pero también descubre una capacidad inesperada para seguir adelante.
“Es pensar que no puedes con todo, pero curiosamente sí puedes.”
A las madres que esperan gemelos, mellizos o trillizos les aconseja vivir un día a la vez, no sentirse culpables por no poder con todo y construir redes de apoyo. Para ella, la maternidad múltiple tiene retos únicos que no siempre son comprendidos, pero asegura que es una vivencia que volvería a elegir una y mil veces.

MATERNIDAD MÚLTIPLE: cuatro historias de vida, fuerza y aprendizaje
Valeria Jurfest Teodovich: La magia de criar dos vidas idénticas | Fonoaudióloga y directora de MiniMundo Espacio Kids
Valeria vive la maternidad múltiple como un camino desafiante que la ha transformado por completo. Es mamá de las gemelas Sara y Avril, de dos años y diez meses, además de un hijo del corazón de once años.
“Ser mamá de múltiples es vivir el reto más grande de mi vida y, al mismo tiempo, experimentar una vivencia intensa y única.”
La rutina diaria ha sido uno de sus mayores obstáculos, especialmente durante los primeros meses.
“Hacer todo dos veces puede ser agotador, especialmente cuando ambas necesitan lo mismo al mismo tiempo.”
Con el paso del tiempo, la dinámica familiar fue encontrando su propio equilibrio. Pese a las dificultades, destaca el crecimiento y los logros de sus hijas como su mayor recompensa. También resalta la importancia de aceptar ayuda y comprender que no es necesario enfrentar todo en soledad. Para Valeria, la maternidad múltiple es una realidad que muchas veces no es comprendida en toda su dimensión, ya que implica atender necesidades simultáneas de forma permanente, lo que exige una organización y una fortaleza emocional particulares.

MATERNIDAD MÚLTIPLE: cuatro historias de vida, fuerza y aprendizaje
María Fernanda Peinado: Cuando la vida la llevó de uno a cuatro | Comunicadora Audiovisual
Cuando María Fernanda se enteró de que sería mamá de trillizos, ya era madre de Amanda, de 12 años. Esta nueva etapa estuvo marcada por la sorpresa y el miedo. Lo que comenzó como un control médico de rutina fue revelando un embarazo complejo que terminó cambiando por completo su vida.
Con el paso del tiempo, la maternidad múltiple se convirtió en un proceso intenso, desafiante y de enorme significado.
Es una vivencia intensa en todos los sentidos, pero ver a esas personitas que son parte tuya te hace esforzarte al máximo.”
Su etapa más difícil fue el inicio, especialmente durante la pandemia, cuando debía cuidar prácticamente sola a tres bebés totalmente dependientes. Pese a los retos, su mayor alegría es verlos crecer sanos y felices. A otras madres les deja un mensaje de confianza y fortaleza, resaltando que cada historia es distinta y que la maternidad múltiple exige adaptarse constantemente a nuevas dinámicas. También enfatiza que esta vivencia difícilmente puede compararse con otras formas de crianza, ya que implica simultaneidad absoluta en las necesidades y cuidados, convirtiendo cada jornada en un reto permanente.
La maternidad múltiple no es un camino lineal ni predecible; es una vivencia que exige el doble, el triple y, muchas veces, más de lo que una madre cree poder dar. Pero también revela una fortaleza que solo surge frente al reto constante. Entre noches interminables, rutinas que no dan tregua y momentos de agotamiento profundo, estas cuatro historias dejan una misma huella imborrable: incluso en medio del cansancio, la vida se expande.
Y en esa expansión silenciosa, cotidiana y valiente, estas madres confirman que criar a dos o más hijos al mismo tiempo no solo multiplica la vida: también transforma la experiencia de ser madre de una manera que simplemente no tiene medida.



